Del 21 al 26 de octubre de 2019, Bárbara Bañuelos trabajó en Casa Banchel en Inventario: memorias de una aspiradora, una semana de ensayos y una performance.
Inventario es un recorrido inusual por una parte de la memoria, por los objetos y la intuición: un juego posible que se mueve entre la ficción y la realidad. El camino que genera cada objeto es inesperado, y las relaciones y conexiones que se establecen no son premeditadas ni medidas: se despliegan solas, a modo de memoria expandida, en una búsqueda no lineal.
Bañuelos utiliza su presencia escénica como un archivo vivo corporal que habita sus propias vivencias y, a partir de fragmentos autobiográficos, devuelve cierta memoria a los objetos, creando un mapa de ramificaciones infinitas. Como en un rizoma, cada historia se repliega sobre sí misma y se multiplica, manteniendo abiertas las posibilidades del lenguaje para que se conviertan en herramientas de acción.
Desde 1996, Bañuelos recopila objetos, sobre todo planos y de papel, que encuentra en la calle. Son objetos cotidianos, retazos de cosas que formaban parte de algo, fragmentos de cosas no queridas, perdidas o abandonadas. Cosas sin valor económico: lo que no se quiere, lo que se desecha, los olvidados.

